Fábrica San Claudio
Todo empezó en 1901 cuando el industrial Senén María Ceñal, aprovechando la ubicación estratégica de San Claudio (cercana a Oviedo, con acceso a agua, carbón y ferrocarril), funda la Fábrica de Loza de San Claudio. Su objetivo era producir vajillas de alta calidad. Muy pronto logra un gran éxito y fama. Durante varias décadas, la fábrica experimenta un crecimiento constante, ampliando sus instalaciones y mejorando sus procesos de producción.
La loza de San Claudio se convierte en un símbolo de prestigio y es utilizada en los hogares más exclusivos de España y de otros lugares del mundo.
La fábrica de loza de San Claudio consigue rápido un éxito internacional. Sus diseños elegantes y de alta calidad conquistaron paladares internacionales.. Los ceramista de San Claudio fueron pioneros en la cocción. Siendo los primeros en España en utilizar la técnica de la decoración con calcomanías bajo el esmalte. Esta innovación les permitió crear diseños más detallados y duraderos, lo que les dio una ventaja competitiva en el mercado.
A mediados del siglo XX, la fábrica enfrenta dificultades económicas debido a la competencia de productos importados y a cambios en los hábitos de consumo. Tras varios años de crisis, la empresa se reconvierte y adapta su producción a las nuevas demandas del mercado. Cierra definitivamente en el 2009. A pesar de su cierre, la fábrica dejó un legado importante en la historia industrial de Asturias y en el patrimonio cultural de la región. Sus productos son hoy en día piezas de colección muy valoradas.





























